La Monta vuelve a sonreír en Tona.

Una Montañesa muy seria que recordó al equipo de inicio de temporada se llevó los tres puntos de Tona a base de lucha, velocidad y efectividad. (FOTOS: Sergi García)

DBC – El Municipal de Tona quizás sea uno de los campos más peculiares de Tercera. Sus vistas, sus instalaciones y su terreno de juego hacen que sea apetecible jugar allí y, además, a la Monta parece que no se le da mal.

Llegaba Raúl Paje con la enfermería llena y las bajas de Suaibó, Joaco, Kevin Díaz, Sergi Barjuan y Moyano. Aun así el míster, como ha hecho durante toda la temporada, pudo cuadrar un once de garantías y la Montañesa inició el partido con otra cara a la que habíamos visto en este 2024.

Desde el saque inicial se notó la chispa, se notó esa intensidad que nos ha ayudado durante la primera vuelta a ser un equipo regular y temido. Linares por derecha e Izuchi por izquierda se mostraban incisivos. Martí Alonso lo peleaba y lo bajaba todo. Montoya y el capi Eric Ruiz barrían su parcela anulando por completo a Vilanova y Escarrabill. Atrás Cañaveras ejercía de Káiser y junto con Murcia, Marc Muñoz y Rayo alejaban todo lo que le llegaba a Campayo.

Es decir, los primeros minutos de partido ya nos hacían prever algo bueno para la Montañesa y ya saben ustedes que esto del fútbol está lleno de tópicos. ¿Conocen aquella frase de que un córner mal sacado puede ser un gol en contra? Tal cual le sucedió al Tona de Ricard Farrés.

Un saque de esquina a la derecha de Eric Fernández se paseó por el área de banda a banda sin la intensidad necesaria por parte del equipo local. El que sí le dio intensidad a esa bola fue Martí Alonso que la peleó antes de que volviera a salir de banda y la hizo correr por banda izquierda donde se encontraba Linares.

El “Vini” de la Monta se lanzó un autopase larguísimo al que se adelantó Pol Fernández pero Linares no cesó en su carrera y aprovechó el error clamoroso de Pol para encarar portería mano a mano contra Aroca y ceder el pase hacia Alonso que la embocó hacia las redes. Minuto 9 y una gran Monta se ponía por delante 0-1.

A partir del gol. Lejos de encerrarse atrás, la Monta siguió dando la cara con una sucesión de córners que pudo abortar Aroca. El Tona se enredó en la tela de araña tejida por la Montañesa en el centro del Campo y ni Escarrabill ni Vilanova supieron salir de ella. Solo generaban peligro con algún balón largo para Campayo a la espalda de los centrales pero esos duelos siempre caían del lado gualdinegro.

Precisamente en la zona defensiva surgió el primer problema para Paje. A la media hora de partido, cayó lesionado Joel Cañaveras que, con la baja de Moyano, se erigía como el motor de la defensa y tuvo que retirarse. Su lugar lo ocupó Iván Cortés.

Con ese 0-1 nos fuimos al descanso tras una primera parte superada con nota para la Montañesa.

En los corrillos del descanso todos sabíamos que el Tona iba a darle una vuelta de rosca al partido para intentar cambiar el rumbo. Farrés, movió banquillo ya desde el inicio. Buscó contundencia atrás con la entrada de Dan Coll en el centro de la zaga y dinamizar la banda izquierda con Arnau Prats.

De hecho en la primera jugada ofensiva del Tona por derecha hubo un autogol que suponía el empate. Justo antes del centro el atacante del equipo local se encontraba por delante de los centrales y acertadamente el asistente levantó la bandera para anular ese tanto.

Fue el primer susto para los nuestros. Advertencia de que no iba a ser fácil y de que el Tona iba  a poner de su parte para darle la vuelta al marcador.

Y así fue. En una internada por banda izquierda el rechace de Xavi Murcia salió por línea de banda muy cerquita del quesito del córner. El colegiado erróneamente señaló balón a la esquina y en ese córner vino el empate. El balón colgado sobre el área pequeña de Eric Fernández lo remató en el segundo palo Aimar Moratalla para poner el 1-1 a los 57 minutos.

Se preveía otro partido. El guion cambiaba y tocaba defender ese punto con uñas y dientes. Quizás pasó la Monta los peores minutos tras el gol pero no se notó en demasía. El equipo fue capaz de mantener su línea y aprovechar las ansias del rival por darle la vuelta al marcador.

Llegó el baile de banquillos donde Paje refrescó el ataque con Wilber y Alarcón mientras Farrés ponía sobre el césped a otro artillero como Casanova.

La Monta se hizo fuerte rechazando las intentonas del Tona con la dupla Rayo – Iván. Murcia y Marc Muñoz mantenían a raya las internadas por banda y arriba tocaba pelear y bajar balones con el aire fresco de Wilber y la velocidad de Amate.

Y el premio llegó en la recta final. Un córner botado de manera magistral por Kevin Alarcón lo pudo rematar en el primer palo Wilber Hurtado adelantándose a una marea de jugadores del Tona. Error clamoroso del Tona en esa jugada donde hasta tres hombres defendían a Wilber y donde la salida de Aroca tampoco fue muy acertada. Lo cierto es que la testa del delantero de la Monta fue la primera en golpear el esférico y alojarlo en las redes en el minuto 83 haciendo subir el 1-2 al marcador.  

De ahí al final quiso pero no pudo el Tona. También tuvo el tercero la Montañesa en varias contras y aunque el colegiado alargó el partido hasta el infinito y más allá el marcador no se movió y la Montañesa sumó su segunda victoria a domicilio para romper la mala racha de seis partidos sin vencer.

Hay que valorar esta victoria en Tona como un cambio de chip en la dinámica que llevaba el equipo y, según lo que vimos sobre el césped, como una vuelta a todo aquello que nos hizo grandes durante la primera parte del campeonato. Además no hay que olvidar que vencimos a uno de los equipos punteros de la categoría que ha estado codeándose con los dos gallos y es candidato claro a jugar play-off.

Pongamos en valor todo esto, olvidemos esa mala racha y encaremos con esa intensidad el partido de la próxima semana frente al filial del Girona en el Municipal de Nou Barris (25/02/2024 – 12h).

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